San Pedro Poveda: fiestas sacerdotales
Martes, 17 Abril 2018

San Pedro Poveda: fiestas sacerdotales

MADRID, España.
San Pedro Poveda vivía con gratitud y hondura los aniversarios de sus fechas sacerdotales. El 17 de abril de 1897 fue ordenado presbítero en la capilla del palacio episcopal de Guadix y el día 21 celebró su primera misa solemne en el mismo lugar.

La Institución Teresiana mantiene viva la memoria del sacerdocio de san Pedro Poveda, conscientes de que allí está su identidad más profunda, la que le llevó a pronunciar antes de su martirio "soy sacerdote de Jesucristo". En diferentes lugares del mundo son oportunidad de encuentro y comunión.

Entre tantos aspectos de la espiritualidad de san Pedro Poveda que podríamos destacar, ofrecemos el fragmento de un texto de Mª Dolores Gómez Molleda, que forma parte de un libro recientemente editado por la Editorial Narcea “Pedro Poveda y nosotros. Un equipaje espiritual para cristianos laicos”; (1) junto con la invitación a leer el conjunto de conferencias pronunciadas por la autora, entre 2005 y 2011. 

Hombres y mujeres de Espíritu

“A pesar del predominio de la tendencia al alejamiento del mundo que se vivía en sectores sociales y religiosos muy cualificados al inicio del siglo XX, es sorprendente la postura que adopta Pedro Poveda cuando era un joven director espiritual. Escribe a una señora casada [Dª Carmen Escario] (2)

“La santidad es compatible con todos los estados, con todos los temperamentos con toda edad y sexo. No son impedimentos las ocupaciones, los negocios, las contrariedad, la abundancia, la escasez, nada ni nadie. No se requieren penitencias determinadas, tiempo de oración marcado, lectura prescrita, ni rezo alguno en concreto (…)
Luego puede ser santa en ese estado, en esa casa, en esas ocupaciones y en esa atmósfera. Luego si no lo es, dependerá de su voluntad, porque Dios lo quiere, y puede ser.
Requisitos necesarios son: gran deseo y constancia en él; amor a la voluntad de Dios y oración continua (…) y gran confianza en el Señor. Oración continua no quiere decir devociones continuas, solamente constante presencia de Dios”.

De esta manera salvaba Poveda la distancia del cristiano con el mundo, reconociéndolo como lugar posible de santificación. Una postura sin solución de continuidad que mantiene desde principios del siglo XX hasta su muerte.

Los primeros cristianos, cada uno desde su destino, animaron con su fe, de modo callado y eficaz, a la sociedad pagana. Los miembros de la Obra de Poveda, al igual que aquéllos y cada uno desde su puesto, se habían implicado en el mundo `como alma que no se ve, pero da vida´. Ser alma y dar vida cuesta mucho. Querer compaginar vida espiritual con vida relajada y cómoda es absurdo. No hagáis una religión `semisobrenatural´, `desconcertadora´. La vida en el mundo, según Poveda, exige ante todo conservar la propia vocación cristiana de perfección sin traicionarla. Ella debería configurar el yo espiritual íntimo y el yo público del miembro de su Obra. Hay que ser lo que se es siempre en el hablar, en el hacer, en privado, en público, en familia, en la sociedad, solos o con todos.

Hay que estar en el mundo comprometidos con lo humano pero `a cielo abierto´, sin perder de vista lo divino; confundidos con el `común de las gentes, pero internamente entregados a la causa del Reino, como Cristo, el verdadero regenerador de la humanidad´. A lo largo de los escritos povedanos, se pide vivir en el mundo, pero vivir en el mundo por Espíritu, `llevando su fuerza renovadora al corazón de las realidades terrenas´, como dijera en su momento Pablo VI. (3)

¿Cuál es la raíz de la diferencia entre `lo mundano´ y lo `no mundano´ que establece Pedro Poveda?

“Todo lo que nosotros hacemos, aparentemente lo hacen los demás, y si esta labor que ellos ejecutan (…) no es trascendente (…) es porque no está inspirada, informada y realizada por el espíritu, le falta espíritu”. (4)

En consecuencia, Pedro Poveda, propone un modo de pensar y una actitudes que se alejan de lo que se estima como `espíritu mundano´. Vivimos con las gentes - escribe - desempeñamos nuestra actividades normales, pero `no profesamos los criterios del mundo´, `ni estamos sujetos a otra ordenanzas que a las del evangelio´. (5)

En la vida práctica se apunta a una ascética nada fácil que busca el camino de la libertad del hombre nuevo, que no se apoya en el poder, en la ciencia probada, en la riqueza o en la fuerza humana.

(…)

_______________

(1) Mª Dolores Gómez Molleda, Conferencias 2005-2011. Pedro Poveda y nosotros. Un equipaje espiritual para cristianos laicos. Narcea Ediciones, 2018, pp.141-142. Ponencia presentada el 13 de mayo de 2011 en el Congreso Internacional de Espiritualidad Laical. Se publicó en Elisa Estévez López (Coord.), "Hombres y mujeres de espiritu en el siglo XXI", dentro del Seminario organizado por la Cátedra Pedro Poveda de la Universidad Pontificia de Salamanca,  2012, pp. 229-256. 

(2) Pedro Poveda, Obras, Vol. V, Epistolario, Carta de Pedro Poveda a Dª Carmen Escario s.f., 1898 [2].

(3) Pablo VI, Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, 8 diciembre 1975.

(4) Espíritu de nuestra Obra Teresiana (1916) [78].

(5) Porque aunque andamos en carne, no militamos según la carne (1920) [160]; 2 Co 10, 3-5.

 

Web oficial de san Pedro Poveda - Línea de tiempo -.

Info.IT

 

DEPARTAMENTO DE INFORMACIÓN

C/ Príncipe de Vergara, 88. 28006 Madrid, ESPAÑA

 

Top