Sábado, 15 Octubre 2011 10:00

No podemos ser espectadores de nuestro mundo

OVIEDO, Asturias, 15/10/2011.
“Hay que actuar contracorriente. Tenemos que implicarnos porque hay que dejar a nuestros hijos un mundo mejor. Nos han cambiado todo por el mercado. Conocemos el precio de las cosas pero no su valor...”
, dijo Federico Mayor Zaragoza, ayer, en la segunda  y última jornada del Encuentro Internacional Ciencia, Humanismo y Creencia en una sociedad plural.

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Federico Mayor Zaragoza

El reconocido mundialmente científico y humanista, ex director general de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, tuvo a su cargo la ponencia “Misterio de la existencia: Creencia e incredulidad”.

En algo más de una hora de conferencia y un diálogo posterior, Mayor Zaragoza, compartió sus ideas sobre las cuestiones cruciales de vivir en una sociedad plural en el actual momento de la historia. Lo hizo desde su experiencia comprometida con el ser humano y con los diversos pueblos del mundo.

Inició su presentación felicitando a los organizadores del Encuentro Internacional y a la Institución Teresiana por la celebración de su primer Centenario. “Me complazco en homenajear en este acto a San Pedro Poveda, un gran humanista y extraordinario pedagogo, como lo distinguió la Unesco”, dijo. Y agregó, “en el diálogo entre la religión y la ciencia mucho tuvo que ver San Pedro Poveda”.

Los asistentes al Encuentro Internacional valoraron la capacidad de oratoria y empatía de Mayor Zaragoza. Sus palabras, certeras, sin tapujos, al tiempo que poéticas en no pocos momentos, mantuvieron la atención de un interesado auditorio.

Somos creadores, capaces de imaginar, de comunicarnos... incluso de desmesura, aptitud en la que participamos de la divinidad. Somos los ojos del universo, podemos indagar, por eso somos y tenemos incredulidades y credulidades... Dios es inabarcable con el pensamiento, reflexionó.

“Vivimos en un mundo y en sociedades plurales, continuó, pero la idea del pluralismo sólo se entiende desde la unicidad del ser humano, es decir desde la certeza de que cada ser humano es único. Cada ser humano es capaz de inventar su futuro. Esa diversidad es la riqueza de la humanidad, y aunque quieran reducirnos a algo homogéneo no será posible”.

Recordó que en la constitución de la Unesco, que se hizo en un momento trágico de la humanidad, se dice que todos los hombres somos iguales en dignidad. De allí derivan los principios democráticos, que es la voluntad de la gente para elegir en justicia, libertad y solidaridad. “Tender la mano a otros, intelectualmente y materialmente es fundamental”, subrayó.

Habló de la importancia del avance de la mujer en el último siglo, de la necesidad de generar una cultura de paz y de la escucha al otro como condición para vivir juntos. Para lograrlo lo único que tenemos que descartar es la violencia y la creencia de que existen temas “indiscutibles”. Compartió varias anécdotas de su trayectoria, algunas con la madre Teresa de Calcuta o con Juan Pablo II.
Definió el tiempo que vivimos como “fascinante”, en el que estamos pasando al conocimiento en tiempo real, aunque hay que evitar que nos distraiga, especialmente a los jóvenes, que los medios y la tecnología nos les quiten tiempo para pensar, porque esa es la principal necesidad de la humanidad. En este punto mencionó la idea de un comic publicado el mismo día de la conferencia, en que se leía: “Me informo al segundo y me olvido al intente.”

Vista parcial del auditorio
Vista parcial del auditorio

También dijo que no había que olvidar “que todavía el 80 % de la población del mundo está peor que nosotros”. Por ello, no debemos dejar de involucrarnos; no podemos ser espectadores, tenemos que hacernos escuchar y participar, la democracia es el mejor sistema que conocemos, pero se puede transformar en solo formal...

“Tenemos que evolucionar...” fue otra de las ideas expuestas por Mayor Zaragoza, haciendo un juego con las letras de la palabra,“procurad una evolución para evitar luna revolución. Hay que actuar a contracorriente, dijo, hay que implicarse para dejar a nuestros hijos un mundo mejor. Nos han cambiado todo por el mercado. Y “es de necios confundir precio por valor”, puntualizó, citando a Antonio Machado.

Habló de la educación superior como “el grado superior de ser libres y responsables”. También se refirió a la existencia del ser humano, a las grandes preguntas esenciales “que no han encontrado respuestas”; es más fácil conocer el origen del universo que no al absoluto”.

El conocimiento, dijo, no tiene barreras éticas, pero sí su aplicación. El diálogo entre creencia e increencia puede existir cuando hay libertad. En este sentido dijo que “las religiones tienen la posibilidad de hacer grande a la solidaridad”.

Finalmente leyó poemas de Rilke, Maragall y uno suyo...

“No puedes esperar hasta que Dios llegue a ti y te diga Yo Soy”, Rainer Maria Rilke

Ya se que existís Señor, pero dónde,
quién lo sabe.
Todo lo que veo se os parece
dejadme creer pues que estáis aquí
Y cuando llegue aquella hora tan temida
en que estos ojos ihumanos se cierren
abridme Señor otros más grandes
para contemplar tu paz inmensa”

Joan Maragall (traducido en el acto por F. Mayor Zaragoza)

Sea la muerte un nacimiento mejor, concluyó.

Laura Moreno Marrocos, desde Oviedo
Fotos: Aurora Martín

 

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