Sábado, 15 Octubre 2011 17:00

Oviedo 1911: Atalaya del proyecto humanizador de Poveda

OVIEDO, Asturias, 15/10/2011.
“La que proponía Poveda era una educación abierta a todas las posibilidades, que hiciera a las mujeres libres para ser y para elegir, pero sin contribuir a la homologación con lo masculino. Sin tener que renunciar a lo que aporta la diferencia sexual femenina, que tenía que formar parte de esas oportunidades buscadas para una mayor libertad personal”, es una de las conclusiones expuesta por Consuelo Flecha García en la ponencia de clausura del Encuentro Internacional “Ciencia, Humanismo y creencia en una sociedad plural” celebrado en Oviedo, los días 13 y 14 de octubre.

Consuelo Flecha García, es catedrática de Historia y Teoría de Educación de la Universidad de Sevilla, historió la etapa umbral del proyecto educativo y cultural de Poveda, nacido entre Oviedo y Covadonga en 1911. Un trabajo de investigación manifiestamente documentado, bellamente escrito y leído por la autora, que merecerá la pena conocer en su totalidad, una vez publicado.

Consuelo Flecha
Consuelo Flecha

La ponencia se centró en desvelar las claves profundas y las líneas de orientación del proyecto y programa que en los albores del siglo XX, y “desde el atalaya ovetense” han supuesto “unos inicios lúcidos fruto de esa fe que no quiere permanecer en silencio, de la esperanza depositada en la educación, en la cultura, en la ciencia, de entender la necesidad de la escuela pública y de contribuir a que fuera mejor porque representaba un espacio de promoción social, de la confianza puesta en el profesorado para realizarlo, de una mirada alentadora a las mujeres que buscaban nuevo protagonismo en la sociedad de principios de siglo...”, según palabras de la profesora Flecha.

El texto hizo que la sesión de clausura del Encuentro Internacional "Ciencia, Humanismo y Creencia en una sociedad plural", se transformara en un noble, justo y agradecido homenaje a una saga “de investigadoras e investigadores con importantes y eruditas publicaciones sobre la historia de la Institución Teresiana. Una larga nómina de personas y de perspectivas estudiadas en diferentes países”, entre las cuales Consuelo Flecha nombró sólo a tres: a Ángeles Galino, a Flavia Paz Velázquez y a María Dolores Gómez Molleda, “por su capacidad de magisterio para otras muchas, entre las que me encuentro”, dijo. Además ha sido un homenaje agradecido a la Institución Teresiana al final de un evento científico conmemorativo de su primer Centenario.

La historia elaborada por la ponente ofrece su aguda mirada para que el interlocutor pueda asomarse al contexto de una época de ebullición social, contradicciones y riesgo. “Piensen, invitó Consuelo Flecha, que entre 1902 y 1923, en veintiún años, España tuvo 39 Presidentes de Gobierno, y el Ministerio de Instrucción Pública conoció 53 titulares”, como dato de la situación. Al tiempo, el pensamiento y las ideas de Pedro Poveda, ubicadas en el lugar del desarrollo de los acontecimientos descritos, parecían más claras si se puede.

La autora, también se hizo eco de palabras de gran actualidad como las de Rafael Altamira, “preguntarnos todos, no lo que ha de hacer el vecino, sino lo que debemos, podemos y nos sentimos capaces de hacer, cada cual en su esfera”.

Consuelo Flecha y Carlos Domínguez
Consuelo Flecha y Carlos Domínguez Morano

El trabajo descubre sin tapujos la delicada y difícil arquitectura del edificio que es la Institución Teresiana, espacio abierto por el que a lo largo de cien años, han aprendido, crecido y madurado, numerosisimas personas y grupos, especialmente mujeres, muchas pioneras. En el que se ha gestado un modo de feminismo propio que “acoge la modernidad sin renunciar al cristianismo” y que ha elevado a la mujer para que ocupara el lugar en la historia que le correspondía. “Estilo de seglares cristianas... que hace posible la autonomía personal junto al servicio a otras personas; humanismo que se enriquece con la ciencia y también con la fe, cuando increencia y laicismo se postulaban como condición sine qua non para el desarrollo de un verdadero humanismo. La Institución Teresiana asume la tarea de introducir estos cambios en los itinerarios de formación que apoya para las mujeres; por lo tanto, sin deslindar cultivo intelectual, preparación profesional, dimensión creyente y compromiso social.”

El profesor Carlos Domínguez Morano, moderador de la sesión, al agradecer a Consuelo Flecha “su bellísima exposición”, dijo que “supone la recuperación de ese proyecto de Jesús de convertir a la mujer en oyente y proclamadora de la Palabra. Mujeres cultas y cristianas y llamadas a una transformación de la sociedad. Qué importante es la memoria para comprender tantas cosas del presente, y, en este caso, un proyecto tan liberador y pionero”.

Laura Moreno Marrocos, desde Oviedo
Fotos: Aurora Martín

 

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