Viernes, 27 Diciembre 2013 00:00

Carta del año 2014: Padre nuestro, ¡venga a nosotros tu reino!

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MANILA, Filipinas.
Maite Uribe, directora de la Institución Teresiana ha dado a conocer el texto de la Carta del año 2014 que lleva por lema: “Padre nuestro, ¡venga a nosotros tu reino!”.

 Descargar la Carta del año 2015 de Maite Uribe en diferentes lenguas y formatos.

 
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Lo ha hecho desde Manila, Filipinas, al final de su estancia después de haber visitado varias ciudades e islas, especialmente zonas afectadas por el huracán Yolanda. También estuvo en Taiwán donde la Institución Teresiana está celebrando cincuenta años de presencia.

El texto servirá de guía e inspiración para el nuevo año 2014. El eje de la carta es el sentido y la vida de oración como única fuerza de la Obra fundada por san Pedro Poveda; clave que habia sido señalada por la XVII Asamblea General, celebrada en agosto de 2012.

“Un aire fresco ha entrado en la Iglesia que ha abierto la puerta a la esperanza. Gestos sencillos, que marcan un horizonte de cambios más profundos, gestos evangélicos, que nos ayudan a ir a lo esencial del mensaje cristiano, gestos proféticos, que dan prioridad a los pobres y a los marginados, gestos que han ido acompañando no solo la vida de la Iglesia, sino también la de muchos hombres y mujeres de buena voluntad que han intuido que algo nuevo puede estar naciendo.” Con estas palabras Maite Uribe inicia la Carta del año 2014. 

Al explicar el núcleo del texto expresa que “volvemos a la experiencia de los primeros discípulos que, como nosotros hoy, necesitaban saber cómo rezar y se atrevieron a interrogar a Jesús: “Señor enséñanos a orar”.

La Carta está estructurada en tres partes:

La primera es Señor enséñanos a orar. “Cuando los discípulos le piden a Jesús, no tanto que les enseñara una oración, sino que les enseñara a orar, la respuesta es un camino y una orientación fundamental, les invita a decir “Abba, Padre”  y a entrar en una relación filial con Dios, la que El mismo vivía. De hecho, nos reconocemos cristianos en el Padrenuestro.”

Shema’Israel, “Escucha Israel”. Para el pueblo de Israel la fe es fundamentalmente una experiencia de escucha, de apertura, de acogida, porque Yavé, el Dios liberador en el que ha puesto su confianza, es un Dios que se deja conocer y reconocer, un Dios de relación y de comunicación. En Jesús esta relación con Dios se hace más cercana hasta el punto de poder llamar a Dios “Abba, Padre”, fruto de la confianza, el abandono y la entrega, de un amor que se hace presencia, comunión y diálogo.

En este primer punto Maite Uribe se detiene en los orígenes del Carisma que se desarrolla en una vocación “con fisonomía propia”, con sabor Teresiano, donde Teresa de Jesús es definitiva fuente de inspiración. “La Encarnación bien entendida, la persona de Cristo, su naturaleza y su vida dan para quien lo entiende la norma segura para llegar a ser santo, con la santidad más verdadera, siendo al mismo tiempo, humano, con el humanismo verdad. Siendo así, seremos generosos y nuestra obra será simpática. ¿Modelo? Santa Teresa de Jesús” (Pedro Poveda 1915, Creí por eso hablé 74).

También recuerda Maite Uribe el sabor de Iglesia primitiva, "segundo elemento carismático y fundacional es la referencia a las primeras comunidades cristianas. En los Hechos de los Apóstoles, encontramos indicaciones importantes para vivir integradamente la oración y la fraternidad.”

Menciona como nota de estilo, “ecumenismo y comunión”. “No podemos decir hoy “Abba Padre” sin desear desde lo más profundo del corazón y sin buscar nuevos caminos y expresiones adecuadas a la unidad de todos los cristianos”.

La segunda parte es buscad ante todo el Reino de Dios. “El Padrenuestro es la expresión de un gran deseo: la manifestación y la venida del Reino de Dios explicitado en las Bienaventuranzas y en las parábolas”.

En el apartado describe las características de “un Reino que es Buena noticia para todos pero que encuentra en los pobres y en los marginados una prioridad, una preferencia y una opción. “Bienaventurados los pobres en el espíritu porque de ellos es el reino de los cielos”, dirá Jesús en el Evangelio de Mateo, subrayando que son dichosos no porque son pobres, no sólo porque se saben pobres, sino porque la conciencia de su pobreza les hace esperar de Dios la felicidad que ellos solos no pueden alcanzar. Felicidad que es consecuencia de su relación a Dios. De ahí que Dios se sienta llamado a responder, a actuar en su favor y a hacerles justicia”.

Al concluir el capítulo Maite Uribe recuerda que en el año 2014 “conmemoramos los 25 años del martirio de Ignacio Ellacuría y sus compañeros en El Salvador. Un creyente que hizo suya la causa de los empobrecidos.

A modo de programa sugiere que la oración del Padrenuestro es también un ejercicio de discernimiento para “desear el Reino de Dios” y  “reconocer las semillas del Reino”. Ello conlleva actitudes espirituales, acciones y compromisos; “tarea que empeña nuestra propia vida”. Destaca “a san Pedro Poveda y Josefa Segovia, quienes a través de su experiencia y su doctrina, son en esto verdaderos maestros”.

El tercer apartado es el perdón profecía del Reino. "El perdón como parte de la condición humana. Y camino para aprender a aceptarse y amarse, para lograr una nueva y profunda unidad interior. Jesús no le pide a Dios darles a los hombres la fuerza de perdonar, porque no duda de su capacidad y de su fuerza".

Finalmente subraya que el perdón en el Padrenuestro es algo diferente de todas las demás: “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, por ello “el perdón cristiano puede llagar a ser un escándalo”.

 

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