Sábado, 29 Octubre 2016 00:00

La película POVEDA se proyectó en el Seminario de Montevideo

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MONTEVIDEO, Uruguay.
La película POVEDA se proyectó en el salón de actos del Seminario Interdiocesano Cristo Rey de Montevideo, el pasado 19 de septiembre,  con la presencia de seminaristas, formadores y el obispo auxiliar de Montevideo, Monseñor Milton Tróccoli, amigo de San Pedro Poveda y de la Institución Teresiana desde sus tiempos de seminarista.

Antes de la proyección y como marco para la comprensión del film, Mary Larrosa, historiadora y miembro de la Institución Teresiana, presentó aspectos relevantes del contexto histórico.

A partir de los testimonios y las conversaciones mantenidas después de la proyección, podemos afirmar que la película y la narrativa de la vida de San Pedro Poveda, llegaron al corazón de los jóvenes seminaristas. El poder encontrarse con la santidad de un sacerdote diocesano y su capacidad de leer y dialogar con la realidad desde el Evangelio, fueron elementos de identificación con la vocación y la enraízan.

Impactó descubrir en la película, junto con una profunda identificación con Pedro Poveda sacerdote, la creatividad y el tesón con que supo responder a los problemas de su época. Se pudo constatar que hay puntos en común con algunos de los actuales desafíos del Uruguay. Un país que vivió un temprano proceso de secularización (principios del Siglo XX) que permeó toda la sociedad, haciendo de él uno de los más secularizados de América. La película mueve a los espectadores a testimoniar la fe con claridad, a hacer una lectura atenta de la realidad y a cultivar una actitud de servicio con capacidad dialogante.   

La canción “Yo sólo fui un instrumento”, que en esta casa de formación se canta a menudo y se le ha modificado la letra en clave de deseo: “Quisiera ser un instrumento…”, tiene después de este encuentro con la vida de San Pedro Poveda, un nuevo significado y profundidad…

Compartimos algunos de los testimonios recogidos después de la proyección.

Guzmán González (Seminarista de la Diócesis de Salto):
No conocía a Pedro Poveda hasta que vi su película. Son pocas las palabras que decir, ya que no podría describir el coraje, la pasión, el compromiso y el amor que caracterizaron su vida.
Lo que más me impactó y me llevó a rezar, fue la forma en que plantó semillas del Verbo al que lo tuvo prisionero y al principio lo trató con tanto odio [Felipe, el miliciano]. Creo que la luz que brilla con más intensidad y constancia es la luz del Sagrario; él supo imitar esa luz y llevarla a todas partes, aún a aquellos lugares en los que ya no había esperanza, la llevó a la educación dándoles la oportunidad a grandes luchadoras y emprendedoras. Su valentía, coraje, alegría y fe son virtudes a imitar.

Fernando Spillere (Seminarista de la Diócesis de Salto):
Me gustaría compartir mi experiencia después de ver la película “Poveda”, una producción que refleja más que la vida de una persona, el testimonio de un hombre santo, un hombre de Dios.
Él supo ponerse siempre en su lugar obedeciendo a sus autoridades, y la película lo refleja muy bien al mostrarlo como fiel servidor de la Iglesia, a pesar de que sentía que Dios le pedía algo grande, comprendía que el ser humano no va tan rápido en cuanto a respuestas, y lo supo vivir con paciencia. Sin duda que es algo que no te deja indiferente, te mueve el espíritu y te da esperanza, esperanza de saber que el hombre puede llegar a niveles de santidad muy altos cualesquiera que sean las circunstancias.

Emiliano García (Seminarista de la Diócesis de San José):
No conocía nada sobre la vida de Pedro Poveda, ni su obra, sino tan sólo su nombre. A medida que transcurría la película pude notar cada vez y con mayor claridad que estaba contemplando la vida de un hombre de Dios, con un corazón consagrado a la Iglesia en el anuncio del Evangelio y al servicio de los más pobres y desvalidos.

Agradezco a Dios el poder conocer este testimonio de entrega generosa de un sacerdote de Cristo, que no buscó otra recompensa que la de vivir conforme a la voluntad de Dios, que humillándose y sirviendo con alegría y entrega, fue enaltecido y que me anima en mi compromiso de seguir a Jesús todos los días en el seminario y me invita a entregarme con mayor fidelidad y radicalidad, estando abierto a los desafíos y confiando aún más en la providencia divina.

Pbro. Daniel Bazzano (Formador, Arquidiócesis de Montevideo):
La película logra el objetivo de ubicar, en beneficio del espectador, al Padre Poveda en su contexto histórico, con mucha lucidez.  De este modo se pueden apreciar las diversas dimensiones y consecuencias de su propuesta y su acción.

Aparecen con fuerza la línea de promoción de la mujer en el seno de una sociedad bastante resistente a ello; la de la educación como la gran estrategia para esta promoción, pero al mismo tiempo, el “empoderamiento” –como se dice ahora- por parte de las mujeres de la realización institucional de ese proyecto. Y, sin duda, la línea de la sensibilidad hacia los marginados, simbolizados en el compromiso del Santo con los habitantes de Las Cuevas.
En conclusión: gracias al film, se puede apreciar perfectamente cómo el Padre Poveda generó eclesialmente una respuesta evangélica a necesidades muy concretas de la sociedad española de su época, logrando una expresión institucional eficaz en el cumplimiento de sus objetivos.


Susana González

 

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