La noticia de la beatificación del Cardenal Eduardo Francisco Pironio, el próximo 16 de diciembre, en el Santuario de Luján, ha llenado de alegría a la Institución Teresiana en todo el mundo por los vínculos mantenidos con el nuevo beato desde la década de 1960 en Buenos Aires, Argentina, y a lo largo de toda su trayectoria como sacerdote, obispo y después cardenal.

pironio2Gris“Era nuestro profesor de teología y frecuentaba la Residencia Universitaria”, recuerda Nora Rosso, miembro IT de Argentina. “Se consideraba un amigo más de le casa. Siempre con su rostro sonriente, feliz de estar ahí haciéndonos sentir personas importantes para él”.

Nacido el 3 de diciembre de 1920 en el distrito de Nueve de Julio, entró en el seminario a los 14 años y fue ordenado sacerdote a los 23. El padre Pironio vivió una intensa vida pastoral y académica como profesor en el Seminario San Pío XII en Mercedes. Estudió en Roma en 1953 y a su regreso sirvió como Vicario General y en 1960 fue nombrado Rector del Seminario Metropolitano.

A los 43 años fue designado obispo auxiliar de La Plata siendo ordenado obispo el 31 de mayo de 1964. Participó en el Concilio Vaticano II.

Secretario General del CELAM

En noviembre de 1967, en la XI Asamblea del Consejo Episcopal de América Latina (CELAM) fue elegido Secretario General y recibió a Pablo VI para Congreso Eucarístico y preparó la Reunión de los obispos en Medellín. Nombrado Presidente del CELAM pasaba largas estancias en Colombia. Era secretaria del CELAM, Carmen Gianturco, de la Institución Teresiana, cuyos miembros en Colombia continuaron ofreciendo su apoyo y acogida al obispo fuera de su tierra.

A finales de la década de los 60 fue atendido en un hospital de Boston y allí estuvieron Ana Mandiola y los miembros de la IT acompañándole. A Miami acudía para las Reuniones Interamericanas de los Obispos de EE UU, Canadá, Lationoamérica y el Caribe. A partir de entonces, los lugares donde vivían miembros de la Institución en el Sur de la Florida se convirtieron, en varias ocasiones, en su lugar de paz y descanso.

Dialogaba con los miembros IT, predicó Ejercicios Espirituales, caminaba por la playa recordando su tierra y disfrutó de una visita a Disney World como un niño más.

“Es el lugar donde descanso más”, comentaba en una carta “porque paso más desapercibido y nadie me conoce. Me tratan con cariño y un sentido de Iglesia que me hace muchísimo bien. Ahí puedo orar, descansar y ver cómo sale el sol por la mañana”.

En 1972 había sido nombrado Obispo de la Diócesis de Mar del Plata entre crecientes tensiones sociales y políticas en el país. El Papa Pablo VI le conocía de su viaje a Colombia y le invitó a predicar los Ejercicios espirituales de la Curia Romana en 1974 y se estrecharon los lazos de amistad. El mismo año Mons. Pironio viajó a Tierra Santa. En Jerusalén se hospedó en la residencia de la Institución Teresiana.

Traslado a Roma

Por las crecientes tensiones en Argentina la figura de Mons. Pironio fue blanco de amenazas que pusieron en peligro su vida. El Papa Pablo VI llamó a Monseñor a Roma al frente del Dicasterio de la Vida Consagrada. Recibió el capelo cardenalicio en el consistorio del 24 de mayo de 1976 y el Papa le pidió ser su confesor. Con la muerte del Papa Pablo VI, su sucesor, Juan Pablo II le confirmó en su servicio por cinco años. En Roma la Institución Teresiana continuó ofreciéndole su apoyo y su amistad.jmj Denver 1993

Desde 1984 presidió el Consejo Pontificio para los Laicos servicio que rindió durante 12 años. En sus recorridos mantenía los contactos entrañables con la Institución en los países a los que viajaba.

En su equipo en el entonces Consejo y hoy Dicasterio, contó con la colaboración de Carmen Aparicio, miembro IT que intervino en la preparación de la JMJ en varios países: Santiago de Compostela (1989), Czestochowa (1991), Denver (1993, ver foto a la derecha), Manila (1985) y el Encuentro europeo de Jóvenes en Loreto (Italia) en 1995.

“Puedo decir que era un hombre de Dios, que comunicaba su ternura y misericordia”, recuerda Aparicio. “Esto se reflejaba en todo, pero recuerdo de forma especial su atención a las personas: cada una tenía la sensación de ser única para él”.

En 1986 fue el representante del Papa para el Encuentro Nacional Eclesial Cubano en La Habana, primer encuentro permitido a la Iglesia después de 25 años de Revolución. Allí estaba yo como periodista que él conocía bien de sus estancias en Miami. Su aval de mi trabajo me ganó la confianza ante los obispos cubanos. Aquel primer contacto con la Iglesia en la Isla ha dado sus frutos años después y hoy la presencia de la Institución en Cuba es una realidad, con nuevos asociados cubanos.

Estatutos de la IT

La figura del cardenal y su conocimiento de la Institución fueron instrumento para recuperar la forma fundacional querida por el Fundador cuando, hace 100 años, en 1924 la IT recibió de la Iglesia la aprobación Pontificia, como Pía Unión Primaria.

Arantxa Aguado era la Directora General entonces y reconoce que en los encuentros con el Cardenal “los asuntos asociativos y eclesiales tratados dejaban siempre espacio para la llamada personal, para poner la mirada en el Señor, centro de la vida y de los acontecimientos, para dejar aflorar la esperanza y acoger una bendición”. Los nuevos estatutos de la IT como Asociación Internacional Privada de Fieles llevan la firma del Cardenal Pironio.

ConsejoPironioMiembros del Consejo de Laicos y miembros de la IT en 1990.

Proceso de beatificación

En 1996 el Cardenal tuvo que dimitir de la Presidencia del Consejo Pontificio para los laicos por motivos de salud. Padeció un cáncer óseo muy doloroso que le mantuvo postrado los últimos cinco meses, pero lúcido hasta el final, ofreciendo su vida “por la Iglesia, los sacerdotes, la vida consagrada, los laicos, el Papa, la redención del mundo”. Falleció el 5 de febrero de 1998.

Su fiel secretario durante 23 años, el padre Fernando Vérgez trabajó sin descanso para lograr que los obispos argentinos iniciaran el proceso de beatificación.

El 18 de febrero de 2022 el Papa Francisco reconoció sus virtudes heroicas declarándole Venerable. El 8 de noviembre de 2023 el Santo Padre autorizó la promulgación del decreto que permite su beatificación, después de que la Iglesia reconociera un milagro obrado por su intercesión.

La eucaristía y el rito de beatificación tendrán lugar el sábado 16 de diciembre en el Santuario de Nuestra Señora de Luján, en donde descansan sus restos, a las 11 de la mañana. Será oficiada por su antiguo secretario, el hoy Cardenal Fernando Vérgez Alzaga, Presidente de la Gobernación del Estado Ciudad del Vaticano.

“Hace 26 años acompañaba el féretro del Cardenal para que fuese enterrado a los pies de la Virgen de Luján”, expresó al responder a un mensaje de felicitación. “Vuelvo a Luján para proclamarlo Beato en nombre del Santo Padre. ¡Cuánto para agradecer!”

varias cardenal

Araceli Cantero, Miami.

 

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