La Institución Teresiana en Italia ha celebrado, con participantes de diversas nacionalidades, el triduo Pascual y el Domingo de Pascua con una convocatoria especial en el Santuario de Vescovio, en la provincia de Rieti.

La Pascua en Vescovio es una hermosa tradición para la familia Teresiana en Italia. Como actividad se trasladó después a Sicilia, pero este año se han querido recordar esos orígenes con motivo del Centenario de la aprobación de la Institución

Con el objetivo de celebrar, contemplar, y compartir el misterio pascual, el programa incluía: reflexión guiada sobre la liturgia de cada día, momentos de oración, intercambio en gran grupo, y tiempo para ensayar los cantos, disfrutar del entorno natural…

Una honda experiencia familiar, intercultural e intergeneracional, gracias a la participación de dos familias chinas procedentes de Irlanda, de personas de Filipinas y Congo residentes en Roma y estudiantes como Milagros, de argentina, que está en Roma por un intercambio, viviendo en la Residencia Universitaria de la Institución Teresiana.

Testimonios

Gaetano Vasta, organista y director del coro del Vescovio, se alegraba de la experiencia de colaboración del grupo: “cada vez hay algo que aprender y es un enriquecimiento en el Espíritu… somos personas diferentes, venimos de orígenes diferentes e incluso de países diferentes y a veces no podemos comunicarnos bien por el idioma, pero todos vamos en la misma dirección, todos tenemos humildemente nuestra contribución que ofrecer”.

En Vescovio, la Semana Santa es especialmente sentida, según señala Gigliola, una catequista que recordaba la experiencia de años pasados en los que también había intervenido el grupo de la IT de Italia. “Este año ha sido realmente especial, enriquecida con numerosos actos y actividades que apoyan y se suman a las celebraciones normales de Semana Santa. Y fue precioso”.

El Triduo Pascual en Vescovio “me ayudó a comprender mejor que las celebraciones vividas en comunidad fortalecen la fe y ayudan a caminar con el Señor Resucitado”, señala Patrizia, de Roma.

Para Francesca, también procedente de Roma, la experiencia del Via lucis, fue conmovedora, porque “nos ayudó a contemplar la belleza de la creación, símbolo del misterio pascual, en su muerte y en su vida”.

“Para mí –señala Elisa, de Congo, residente en Roma– la experiencia de la Pascua fue un momento benéfico para dejarlo todo, para estar con Jesús en el momento de su sufrimiento, para meditar sobre el misterio de su amor por nosotros. Sufrió por amor. Este Amor debemos compartirlo con los demás que necesitan conocer a Jesús y a María”.

El santuario del Vescovio es un lugar que ayuda a la meditación y a la oración. “Para mí, que vivo lejos de Roma, fue bonito vivir la Pascua en comunión, como los primeros cristianos”, señalaba Paola Onnis, de Perugia.

“No tengo más que palabras de agradecimiento, haber vivido esta Pascua en un clima tan afectuoso, con tanto amor y con tan maravillosa compañía no tiene precio alguno”. Milagros, estudiante argentina.

“Desde el momento en que llegamos, nos vimos envueltos en un sentido de comunidad y espiritualidad que hizo que las celebraciones del Triduo no sólo fueran significativas, sino también increíblemente acogedoras para las familias. Mis hijos Jody y Lucas disfrutaron especialmente, lo que les permitió sentirse parte de las tradiciones y la historia que se conmemoraba. Fue una alegría ver cómo se alimentaba su fe en un entorno tan vibrante”, ha dicho Kelly, de China, residente en Dublín.

Final en Romapasqua Vescovio gruppo

La conclusión de la Pascua se celebró en Roma, asistiendo en la Plaza de San Pedro a la bendición del Papa Francisco y el rezo del Regina Coeli junto a miles de peregrinos para después compartir el "pranzo" en la sede romana de la IT.

IT Italia.

 

 

 

 

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