El 25 de julio, Monnitte Monana, directora del Centro Educativo y Cultural de la Misión Pontificia Pontifical (PMECC), recibió al grupo de chicos y chicas más jóvenes, de 4ª a 6ª grado, que entusiasmados y llenos de energía comenzaban la segunda tanda del campamento de verano.

Tras darles una calurosa bienvenida en nombre del personal y los animadores, Sahhar Zreineh presentó el programa del día, que retomaba el tema del autoconocimiento y la autoestima del primer campamento: “Sé tú mismo, conócete, quiérete”. Se distribuyó una camiseta azul mucho más brillante para cada niño, con el mismo logotipo y el lema impresos.
La primera semana se completó con una variedad de actividades con algunos módulos como en el campamento anterior (sesiones de desarrollo humano, juegos de rol, ajedrez, bordado autóctono y deportes al aire libre), con la salvedad de que, para estos chicos y chicas, los padres y madres pidieron que se les enseñara también la manera artística de escribir el alfabeto árabe, ya que es una habilidad difícil de adquirir. Además, se ha incluido visionado de películas con cine fórum y habilidades sociales, impartidas por Agnes Sleibi, que han dado paso a sesiones reflexivas apropiadas para la formación en valores.
La segunda semana incluyó educación física, tenis y charlas sobre iniciativa empresarial e innovación social. A los deportes al aire libre se sumó la natación. Como actividad final, hubo también un desayuno palestino y la evaluación conclusiva.
Amor a la lectura
Durante uno de los períodos de descanso, Kinda, de 12 años y estudiante de 4º grado, entró a la sala de profesores rebosante de entusiasmo. La abuela y la madre de Kinda también asistieron al PMECC y son ávidas lectoras. De hecho, en el PMECC se fomenta el amor por la lectura y el aprendizaje, y muchos antiguos participantes recuerdan a los miembros ITque les motivaron a lo largo de los años. Después también han inscrito a sus hijos e hijas y se han hecho eco de la formación y el enriquecimiento cultural que recibieron en el PMECC, donde se sienten como en casa.
Olvidar los aparatos electrónicos
Cabe destacar que muchos jóvenes de este grupo han superado el apego a los móviles y a los aparatos electrónicos. De hecho, como la mayor parte de su tiempo están ocupados por las sesiones de aprendizaje y diversión, han “entregado” voluntariamente sus dispositivos electrónicos al personal para que los guarde y poder concentrarse en las novedades de cada día.
Uno de estos jóvenes es el infatigable Riad, que completó el anterior campamento juvenil de tres semanas (¡recuerden cómo sus compañeros le apodaron el “genio en ciernes”!), y que continúa en este grupo actual, al que, por edad, pertenece realmente. Cuando le preguntamos en retrospectiva qué le había parecido el campamento recién terminado, bromeó diciendo que había sido excelente y que había aprendido muchas cosas nuevas. Actualmente también se siente muy a gusto y cómodo mientras sigue desplegando y compartiendo con franqueza los talentos que Dios le ha dado.
Gratitud
El personal de PMECC, bajo la guía y el liderazgo de los miembros de la Institución Teresiana, desea agradecer de corazón las cinco semanas del campamento juvenil de verano, toda la cooperación y el intercambio de experiencias, tiempo y talentos que han ofrecido el personal de la Universidad de Belén y el resto de colaboradores y colaboradoras que han hecho posible todo el programa en sus diversas facetas. A cada persona ¡gracias!
El campamento de verano ha llegado a su fin y los padres ya están pensando en el próximo año y reservando una plaza para sus hijos. Padres y madres también se alegraban y emocionaban al ver a sus hijos felices, ya que los dejaban por la mañana y los recogían al final del día.
La galería de fotos que ofrecemos cuenta la memorable historia de dos semanas de diálogo y diversión, camaradería y unión, así como el comienzo de un proceso continuo de crecimiento en el autoconocimiento, la aceptación de los propios dones, la confianza en uno mismo, el aprecio y el respeto mutuo en los y las jóvenes miembros de este grupo. Todo en un ambiente de serenidad y sencillez, alegría y amistades incipientes, junto a intercambios interreligiosos e interculturales.
Equipo IT – Jerusalén y Belén.




