Los días 14 y 15 de septiembre miembros de la Institución Teresiana de Argentina y Uruguay organizaron un especial encuentro de ambos países.
“No dejamos de soñar… Y hasta realizamos algunos sueños, fiados de la Providencia…” Pedro Poveda.

Y así fue en nuestros dos países, Argentina y Uruguay, cuando nos pusimos a pensar cómo queríamos celebrar el Centenario de la IT. Más allá de las celebraciones locales en cada realidad, soñamos encontrarnos las personas, miembros y colaboradores más cercanos como “pueblo Institución Teresiana”. Venimos de una Historia jalonada de muchos momentos así y la ocasión ameritaba, por eso el tono fue de fiesta el fin de semana del 14 y 15 de septiembre en la ciudad de Buenos Aires donde nos dimos cita. Ochenta y cinco años de historia de cada país y muchos años compartidos y caminados juntos nos movieron al reencuentro, a reunirnos con memoria agradecida por la vida de la Institución y por nuestra historia común. Fueron días de contar historias, de renovarnos , de agradecer, de seguir soñando.
El encuentro se llamó “Camaloteando esperanzas”, en alusión a una canción de Mabel Quinteros, miembro IT de Argentina, que recuerda esos camalotes, plantas que van por el río Uruguay que limita y une ambos países. Así las dos orillas se identifican en un mismo río no solo en la memoria, por la que escribimos un “Salmo de las dos orillas”, sino en el presente vivo de la IT en ambos países desafiados por las líneas de la reciente Asamblea y llamados a seguir tejiendo redes y a compartir el carisma.
En ese marco, iluminados por textos de Poveda, danzamos como expresión de alabanza y fiesta, compartimos en pequeños grupos nuestro ser sal que busca “curar” un mundo roto, oramos en pequeñas comunidades y también recordamos la referencia a los primeros cristianos para leer la realidad actual donde estamos.
Interactuamos entre generaciones distintas de los dos países, miembros de la Institución de las dos asociaciones, colaboradores, amigos, algunas personas que van integrándose a nuestras obras y proyectos, otras que se acercan identificándose con el carisma y otras que llevan muchos años de pertenencia. También compartimos entre culturas distintas con la participación de miembros de Chile y de India que viven una experiencia institucional formativa en estas latitudes. Alegría, diversidad, riqueza, profundidad, renovación o familia, fueron palabras que resonaron al evaluar lo vivido. No faltó el juego y la fiesta como cada vez que nos encontramos y la música estalló con alegría en la sala y en los distintos momentos de celebración.
Cerramos nuestro encuentro enviados de dos en dos como “Peregrinos de esperanza” a los pies de la Virgen en una plaza pública de la ciudad… Agradecimos, pedimos, ofrecimos la vida de la Institución en Argentina y Uruguay, preparándonos y uniéndonos a la Institución toda al ya próximo Voto de Covadonga.
Celebrar juntos cien años de la aprobación de la Institución y ochenta y cinco de arraigo en estas tierras, con mucho camino hecho, fue un regalo para todos los que participaron, la realización de un sueño y una invitación fuerte a seguir compartiendo el carisma y ensanchando nuestras tiendas.

Carolina Mancini, Delegada Uruguay.
Marta María Olmedo, Delegada Argentina.




