Chicas y chicos de Belén de edades entre 12 y 17 años, han disfrutado una experiencia de ocio y aprendizaje en el campamento de verano que ofrece el Centro Cultural y Educativo de la Misión Pontificia (PMECC), encomendado a la Institución Teresiana.

Ser, conocerse y amarse a uno mismo, el tema del campamento, es un proceso continuo y este fue un lugar propicio para fomentar el desarrollo humano en los jóvenes. Es asombroso cómo ellos y ellas han pasado estos días, incansables en su energía y curiosidad para acometer las diversas actividades que se les ofrecían, superando cada desafío.
En la última semana los 45 participantes hicieron una excursión educativa al Centro de Patrimonio Cultural de Belén, tuvieron la experiencia de sembrar plantas en flor y brotes jóvenes de olivo y realizaron un servicio comunitario en la Sociedad Antoniana para una interacción enriquecedora con los residentes del hogar de ancianos.

Asombro y alegría
El joven Riad, brilla al hablar del patrimonio natural que tienen los palestinos, que es el olivo, y nombrar las características de este árbol, como la resistencia y resiliencia, sus muchos usos, y también su belleza, ante el asombro de sus oyentes y compañeros. Cabe destacar que Riad, como él mismo explica, “... tiene 11 años, pero va a cumplir 12 en noviembre” en un grupo cuyas edades oscilan entre los 12 y los 17 años. Cuando habla, todo el mundo se calla y escucha atentamente, literalmente cautiva a su audiencia mientras expresa sus ideas con entusiasmo y claridad. A su edad, sus compañeros le describen como ¡un genio en ciernes!
Curiosamente, en este encuentro de jóvenes hay cuatro parejas de mellizos cuya presencia en el grupo añade algo de brillo en sus manifestaciones únicas como hermanos. Ha sido una delicia estar con ellos, radiantes de alegría mientras señalaban con el pulgar hacia arriba dando su más sincera aprobación a este campamento de verano.
Unión en el trabajo y la diversión
El último día el equipo entregó a los participantes sus merecidas recompensas, elogiándolos por los proyectos que han preparado para demostrar el impacto y el interés que las actividades han tenido en ellos.
Este campamento de verano, cuyo lema era “Sé tú mismo, conócete, quiérete”, ha sido para estos jóvenes la experiencia de su joven vida, y así lo resumimos: una experiencia con recuerdos inolvidables en la que su unión mutua en el trabajo y la diversión fue también una fuente de crecimiento y de aumento de conocimientos a todos los niveles.
El último día tuvieron un “desayuno palestino” y una actividad en la que los participantes demostraron los aprendizajes y habilidades adquiridos, junto a una sesión de evaluación en la que se procesaron y valoraron los puntos fuertes y débiles.
Pequeños triunfos
Para estos jóvenes el campamento de verano de tres semanas ha ofrecido novedades en el aprendizaje, retos afrontados en el autoconocimiento y la autoaceptación, así como “mini-triunfos” ganados en el amor a uno mismo y a los demás a medida que pasan de la adolescencia a la edad adulta en un proceso de crecimiento y desarrollo que dura toda la vida. En el recinto resonaron clamores pidiendo más y se escucharon solicitudes de ampliación del encuentro.
Mientras el personal del PMECC –Monnitte, Agnes y Sahhar– cierra este campamento de verano para jóvenes, el fin de semana se preparan para abrir el próximo campamento de verano de dos semanas dando la bienvenida a los más jóvenes de 4º y 6º curso. ¡Seguiremos informando!
Las fotos muestran diversas actividades y las sesiones de clausura.
Equipo IT - Jerusalén y Belén.
Original en inglés, versión española Info IT.




