El sábado 22 de junio tuvo lugar la segunda conferencia del carmelita Javier Sancho Fermín con el título La vocación bautismal y mística, conciencia del laico cristiano, programada por la IT en Miami (Estados Unidos), como parte de los actos celebrativos del centenario de la aprobación pontificia.

El bautismo como un don de plenitud y la llamada a vivirlo para todos los que se reconocen como consagrados, elegidos, hijos de Dios, ha centrado la charla del P. Javier Sancho Fermín, en el Centro Poveda de Miami seguida por internet desde distintos lugares.
Esta conferencia completaba el ciclo de dos encuentros con el título Teresa de Jesús y Pedro Poveda: Sabiduría para el laicado, hoy,organizados en el Sur de Florida. El conferenciante siguió ampliando la mirada sobre estos dos santos que calificó como “genios de la simplicidad y sencillez del Evangelio”, capaces de ir a lo esencial de la identidad cristiana.
Vocación bautismal
En la primera parte de esta conferencia Javier Sancho, durante años director del CITES, (Ávila, España), dijo que es necesario salir de una comprensión de la vida mística como algo elitista, cuando ésta no es la intención del Evangelio. Iindicó que, aunque Teresa escribía para sus monjas, lo hacía pensando en los cristianos, preocupada por lo que ocurría en su tiempo. A Teresa, como a Poveda, le preocupaba que son pocos los “verdaderos amigos de Dios”.
De ahí la importancia de hablar de la vocación bautismal y mística. ¿Qué significa haber sido bautizados, ser “consagrados”? palabra esta que ha sido secuestrada por la vida religiosa o sacerdotal, algo que no está en la visión de Teresa de Jesús o de Poveda. Es un término que invita a un camino en positivo, no de hacer votos, sino de vivir unos consejos evangélicos, como proceso de humanización. Y esto es para todos los bautizados. Vivir como primeros cristianos como insistía Poveda.
Se refirió Javier Sancho en un segundo momento, al símbolo del gusanito de seda que se convierte en mariposa del que escribe Teresa en Las Moradas. El Bautismo, dijo, “tiene el poder de la metamorfosis y no tiene vuelta atrás”. Nos bautizan “en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. La trinidad me abraza, toma posesión de mí”.
Por eso Teresa entiende que la séptima morada, la unión con Dios, está dentro de la persona ya. Es lo que somos por el bautismo. “Para esto es la oración, para que nazcan obras, dice Teresa. Nuestra identidad, para proyectarla en la vida, transformarnos para transformar”.
Inteligencia integral
En términos actuales, el P. Sancho situó este proceso como integración de las distintas formas de ’inteligencia’ de las que mucho se escribe hoy día.
- Una inteligencia racional que se desarrolla con el propio conocimiento y la apertura a la verdad. Percibir la realidad, dialogar con ella.

- Una inteligencia emocional al descubrir lo bello y positivo de nuestro ser desde una percepción positiva antropológicamente: imagen de Dios; y teológicamente: el pecado ya está borrado por el bautismo, aunque perduren sus consecuencias.
- Y como centro de todo ello la inteligencia espiritual del mandamiento del amor.
Un modo de estar y vivir
En la lógica de Teresa, dijo el ponente, “Cuanto más nos conocemos más amamos. Cuando más amamos, más necesitamos conocer. Y cuanto más nos abrimos a la dimensión del Dios que está aconteciendo en mí y me está amando, más me abro a una percepción de la vida y de la realidad en una perspectiva integradora. Inteligencia espiritual como dimensión de armonía de unidad en todo, con todos, con el Todo. Lo que hace que la vida laical, si se desarrolla en plenitud, sea una gozada porque apunta a potenciar en nosotros todo nuestro ser”.
No como obligación de vivir así, explico el ponente: “Se nos propone el proyecto para vivir la plenitud de esa humanidad. El humanismo-verdad intuido por Poveda y desarrollado también por Teresa que configuran el modo de estar y vivir del laico, del cristiano, en el mundo y en la sociedad”.
Araceli Cantero, Miami.




