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La Institución Teresiana se solidariza y siente al lado del pueblo de Colombia en estos momentos dolorosos a consecuencia del reciente terremoto. Olga Consuelo Vélez nos envía datos e informaciones desde Bogotá.

Acabábamos de vivir “el terremoto” (doloroso y devastador) de la posesión presidencial del nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, quien representa un giro a la “extrema derecha” con las consecuencias negativas que esto trae para un país que necesita con urgencia justicia social, cuando el lunes 10 de agosto a las 7:34 de la mañana, nos sorprendió un terremoto de magnitud 7.4, cuyo epicentro fue San José del Palmar, en el departamento del Chocó y que duró casi dos minutos. Este terremoto se sintió en una gran parte del territorio colombiano y países vecinos, causando una gran destrucción y pérdidas de vidas humanas, ocasionando una verdadera crisis humanitaria, situación que ahora hemos de afrontar en esta dolida tierra colombiana.

Los datos crecen a cada momento porque, poco a poco, se va dimensionando mejor la magnitud de la tragedia. Hay más de 265 muertos, 3.494 heridos, 500 desaparecidos, 53.816 personas afectadas, 1.136 casas reducidas a escombros, 257 edificios colapsados, en varias ciudades de Colombia, especialmente Cali, Pereira, Quibdó, Manizales, Buenaventura, Popayán, etc., y más de 357 municipios afectados, distribuidos en 13 departamentos. Se confirman daños en 796 centros educativos, 84 centros de salud, 129 vías afectadas, los Hospitales en Pereira, Cali y Quibdó al límite de su capacidad, suspensión de los servicios públicos (luz, agua) que solo, muy lentamente, se han ido restituyendo, con más rapidez en las grandes ciudades y con mucha lentitud en las zonas rurales.

Epicentro del daño: Mapas (a escala 200 km y 50 km) con las ciudades más afectadas por el sismo de magnitud 7,4.
Las marcas rojas señalan las capitales en crisis humanitaria y estructural. (Elaboración propia con IA). 

Testimonios

Los testimonios abundan y todos ellos muestran la dimensión de la tragedia y el dolor que conllevan:

  • Una pareja en Cali: “Nos despedimos, pensamos que íbamos a morir ahí porque era demasiado fuerte. Logramos salir con nuestra perrita y nos reunimos con los vecinos en el parque”.
  • Un joven de 22 años en Pereira:Estaba en el gimnasio cuando empezó el temblor. Ayudé a evacuar a varias personas y al volver a mi edificio todo estaba destruido. Solo recuperé el celular y la ropa que llevaba puesta”.
  • Un joven voluntario en Quibdó:La muerte del niño me ‘shockeó’ mucho… era muy pequeño y no pudimos sacarlo con vida. Fue devastador”.
  • Un hombre de Pereira:Se nos vino el apartamento encima, por poquito y no salimos. Estaba con mi hija de un año y medio en brazos, fue terrible”.

También hay muchas historias que causan una terrible tristeza como la de una niña de 10 años y su abuela en Cali: Ambas quedaron atrapadas en un edificio colapsado. Tras más de 24 horas de búsqueda, fueron encontradas sin vida. Vecinos relataron: “Escuchábamos sus voces pidiendo ayuda, pero no alcanzamos a sacarlas”. O la de la mujer de 32 años en Pereira quien fue rescatada después de 36 horas, pero su estado es muy crítico y, si logra salvarse, hay que amputarle una extremidad superior.

Respuestas solidarias

El Gobierno declaró emergencia nacional, aunque su grado de improvisación y de opciones ideológicas no han faltado, haciendo más lenta la atención requerida y retrasando la ayuda del exterior. Pero, es verdaderamente admirable, la solidaridad de muchos países y sobre todo la generosidad compromiso y resistencia del pueblo colombiano que no está escatimando esfuerzos para responder a tanta necesidad. Realmente las situaciones límite dejan ver lo mejor de los seres humanos y así lo estamos constatando en muchas iniciativas solidarias, donde la creatividad, la entrega y la esperanza se convierten en fuerza transformadora.

terremoto consueloInstantáneas de videos en redes sociales.

Resiliencia

Los miembros de la Institución Teresiana estamos bien y no hemos sufrido directamente las consecuencias del terremoto porque en Bogotá no hubo ninguna afectación. Un miembro IT que vive en el Departamento del Chocó, aunque tampoco sufrió ninguna afectación directa, sí está viviendo está tragedia de forma más cercana, constatando cómo, una vez más, este Departamento sufre no solo a consecuencia de los desastres naturales, sino del abandono histórico al que desde siempre ha sido sometido y que, en situaciones como esta, hace evidente esta “otra” Colombia olvidada, a la que el actual gobierno no tiene ningún interés en priorizar.

El terremoto no solo está dejando cifras devastadoras, sino también cicatrices emocionales profundas. Las voces de los sobrevivientes revelan el miedo, la pérdida y la resiliencia de un país que, en medio del dolor, busca levantarse de los escombros, haciendo frente a la adversidad.

Olga Consuelo Vélez, Bogotá.

 

 

 

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