Del 16 al 19 de julio de 2026 tuvo lugar la Sesión de verano organizada en Rhode-Saint-Genèse, en las cercanías de Bruselas. Se reunieron allí unas cuarenta personas —miembros, amigos y personas cercanas a la Institución Teresiana—, procedentes sobre todo de Bélgica, pero también de Alemania, Francia y Luxemburgo.
¿Y si la fraternidad fuera un camino para construir esas solidaridades tan necesarias en nuestros tiempos? A la luz del Evangelio, compartiremos recursos y herramientas para desarrollar vínculos de fraternidad.
Esta era la propuesta que figuraba en el folleto de invitación al encuentro. Este se articuló en torno a la Parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37) y al comentario que se hace de ella en la encíclica Fratelli tutti. Cada mañana, entablábamos un diálogo con algunos de los personajes de la parábola: los ladrones y el herido, el sacerdote, el samaritano y el posadero. Unas breves intervenciones servían de introducción al inercambio en pequeños grupos en torno a los diferentes personajes de la parabola.
Las tardes nos permitieron participar en talleres a elegir: no violencia activa, estudio del Antiguo y el Nuevo Testamento, meditación cristiana de simple presencia, caminata meditativa, toma de decisiones participativa o intercambio informal.
Plantar y crecer
El encuentro concluyó con una celebración eucarística en la que cada uno de los grupos pudo compartir lo que había constituido el núcleo de sus intercambios. Cada participante recibió una pequeña planta que hacía referencia a la Parábola del Trigo y la Cizaña que se proclamaba en la liturgia de ese domingo: «Dejad que crezcan juntos hasta la cosecha»… Y algunas de las plantas crecieron…
He aquí algunos testimonios de participantes que han dicho lo que les ha marcado y han valorado de esta sesión:
- Alegría, paz y fuerzas renovadas
- Una mayor conciencia de la necesidad de construir activamente la fraternidad, sin darla por sentada
- Una convicción aún mayor de la urgencia de humanizar la sociedad
- Compartir, amistad, fraternidad, la parábola del buen samaritano
- La alegría de los encuentros en fraternidad, el espacio dado a la espiritualidad, la confianza en una Iglesia abierta y generosa con la IT
- La riqueza de los intercambios, las introducciones de las mañanas a la parábola del buen samaritano…

Catherine Chevalier, Bruselas.




