Entre febrero y abril de 2026, la Red Internacional Jóvenes IT (RIJIT) ha seguido dando pasos en Asia, África, América y Europa. Están tejiendo relaciones y contactos, tomando forma y generando esperanza, aunque la pieza final siga en proceso.
En esta temporada, señalan Emi Paniagua y Magda Alcalá, responsables de la Red Internacional Jóvenes de la Institución Teresiana (RIJIT), los encuentros continentales han permitido reconocer caminos diversos. No se trata todavía de una red consolidada, sino de un proceso vivo que va tomando forma desde las realidades concretas de quienes acompañan a jóvenes en distintos contextos de la Institución Teresiana.

Cuatro Continentes
En Asia, el grupo ha puesto el acento en la necesidad de fortalecer el sentido de pertenencia, comenzando desde iniciativas locales sencillas, realistas y adaptadas a contextos muy distintos entre sí.
En África, ha emergido con fuerza la búsqueda de un proceso formativo más estructurado para acompañantes y jóvenes, junto con el desafío de construirlo desde lo que ya existe y no solo desde materiales externos
En América, la RIJ ha vivido una etapa de discernimiento sobre cómo sostener el vínculo continental y cómo pasar de encuentros puntuales a formas más estables de participación.
En Europa, se busca que el proceso del grupo ayude a visibilizar experiencias abiertas a jóvenes de distintos lugares, aunque también ha mostrado la dificultad de pasar de la reflexión compartida a decisiones concretas y corresponsables.
Desde lo pequeño
Lo vivido en estos meses confirma una intuición importante: la RIJ no se hace realidad simplemente convocando reuniones internacionales ni sumando actividades dispersas. Se realiza cuando las personas se reconocen, escuchan sus realidades, identifican necesidades comunes y se atreven a dar pasos posibles, aunque sean pequeños. La red empieza a existir allí donde alguien decide no caminar solo.
Al mismo tiempo, esta temporada ha dejado al descubierto algunas dificultades reales: cuesta sostener la participación, concretar responsabilidades, priorizar entre muchas ideas y pasar del deseo de red a una práctica efectiva de articulación. En algunos contextos hay cansancio, dispersión o silencio; en otros, expectativas de que el equipo motor proponga soluciones ya elaboradas. Todo esto forma parte del aprendizaje: trabajar en red exige otro modo de implicarse, más corresponsable, más paciente y menos dependiente de estructuras cerradas.
Posibilidad real
Quizá por eso, el mayor fruto de esta etapa no sea todavía una gran iniciativa internacional, sino una pregunta compartida que va madurando en los cuatro continentes: ¿Qué futuro quiere abrir la Institución Teresiana con los jóvenes y con quienes los acompañan?
La Red Internacional Jóvenes de la Institución Teresiana sigue en construcción. Avanza con ritmos desiguales, con búsquedas abiertas y con preguntas que no conviene cerrar demasiado pronto. Pero también avanza con una convicción cada vez más clara: allí donde hay jóvenes, acompañantes y comunidades dispuestas a escucharse, vincularse y actuar juntas, hay una posibilidad real de futuro para la misión de la IT.
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Magda Alcalá y Emi Paniagua.
Imágenes generadas con IA.




