Más de 20 personas vivieron en el Balneario de Cerro Azul, a dos horas de Lima (Perú), una jornada bajo el lema "Un mar de encuentros". Desde allí nos han dejado una breve crónica de esta experiencia.

El sábado 30 de agosto, fiesta de Santa Rosa de Lima, nos congregamos 26 personas para vivir una jornada bajo el lema “Un mar de encuentros”. El punto de llegada fue el Balneario de Cerro Azul, a dos horas de Lima.
Participaron personas que están discerniendo la llamada a la vocación en la Institución Teresiana. Se encuentran en la etapa de acercamiento o del primer o segundo año de profundización.
Comenzamos el día encontrándonos muy al alba en un lugar de Lima. De camino nos detuvimos en la playa León Dormido para tener una oración contemplativa frente al mar.
Dinámicas y reflexiones 
Mientras nos dirigíamos al lugar que nos acogía, entre todos, ambientamos el espacio con frases de Pedro Poveda y disfrutamos de un desayuno familiar, donde cada uno trajo algo para compartir.
Participamos de dinámicas de conocimiento e integración para vivir, con sencillez y alegría, el don de la fraternidad.
La reflexión del día estuvo centrada en la Misión de la IT en la vida cotidiana. Descubrimos y agradecimos juntos y juntas la vocación laical, el seguimiento a Jesús en la familia, el trabajo, en la calle y en medio de todas las personas con las que convivimos.
Sencillez, trato humano, fraternidad, esperanza, corresponsabilidad, cuidado de los más vulnerables, compromiso con la transformación social, fueron palabras que calaron hondo.
Al final, dimos gracias al Señor, por esta profunda vivencia del espíritu teresiano, como los primeros seguidores de Jesús, con un solo corazón y una sola alma. Llegamos a Lima alrededor de las 20 horas, felices de seguir profundizando en “la llamada a este género de apostolado” como nos dijo Poveda.
Institución Teresiana en Perú.




