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El humanismo teresiano que enamoró a San Pedro Povedaha sido el tema que ha reunido a miembros y amistades de la IT en el Sur de la Florida, en un acto más organizado con motivo del centenario de la aprobación pontificia de la Institución Teresiana en 1924.

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La presentación, en el Centro Poveda en Miami el 15 de junio, en modo presencial y online, estuvo a cargo del sacerdote carmelita Javier Sancho Fermín, anterior director del Centro Internacional Teresiano Sanjuanista en Ávila (España) y que se encuentra en Miami en año sabático. Esta es la primera de dos presentaciones en días diferentes, bajo el título Pedro Poveda y Teresa de Jesus: Sabiduría para el laicado hoy, tema desarrollado desde perspectivas complementarias.

Ideal de vida

El 15 de junio, en la primera parte de su charla, el ponente trató sobre el “humanismo teresiano que es también el humanismo de Poveda, quien planteó desde los inicios de su obra, lo que él denomina un ideal de vida plenamente humana”.

El sacerdote recordó una afirmación de Poveda cuando desea para los miembros de la Institución, “la santidad más verdadera, siendo al mismo tiempo humano, con el humanismo verdad”.

miami clubEl trasfondo del humanismo que van a representar Teresa de Jesús y Pedro Poveda “no es el humanismo simplemente de los derechos humanos o el humanismo de ayudar a los que están necesitados, o el humanismo de esas obras sociales”, dijo.

Se trata de “un humanismo mucho más profundo que toca las raíces mismas de la comprensión del ser humano y por ello, esa intuición de Poveda es increíblemente actual, imprescindible y necesaria”.

Fue explicando que no se trata de un humanismo de moda, de ser simpáticos. Se trata de “conocer la grandeza del ser humano y la grandeza de Dios”. Dos elementos que están siempre en diálogo en Teresa y en Poveda, un humanismo profundamente teológico que mira a la persona en Dios y desde Dios. Que expresa la necesidad de ese ser más auténticamente humanos a través de un camino de oración-relación, de conocimiento personal, de aprender a ser libres y de la centralidad del amor.

El sacerdote reconoció que “Pedro Poveda es un genio, en el sentido de haber entrado –a principios del sigo XX– en el corazón de la doctrina teresiana en la que muchos todavía no habían entrado”.

Raíz indestructible

El mismo dia 15, en la segunda parte de su charla, con textos de Teresa de Jesús, especialmente Las Moradas o El Castillo Interior, Javier Sancho profundizó en el humanismo que nos propone Teresa, que “va mucho más allá de cualquier otro humanismo que podamos imaginar”, porque es un humanismo que hunde las raíces mismas en el proyecto de Dios con la persona, creada a imagen y semejanza de Dios.

Es un humanismo, recalcó, que “nos lleva a comprender que la dignidad nunca puede ser herida porque es un elemento esencial de mi propio ser, que va a estar siempre ahí, pase lo que pase. Mirarnos en nuestra dignidad nos saca del fango de la realidad de la vida y nos da una raíz indestructible, mas allá de lo que yo sienta. Y así, la persona es capaz de renacer de cualquier circunstancia”.

El diamante

Para Teresa, esa dignidad es el diamante que no deja nunca de ser diamante. “Nunca pierde su valor ni su hermosura”. Vivir esta convicción es lo que llama Teresa la primera gran gracia, recordó el ponente. El don más grande que Dios nos puede hacer: el conocimiento propio y “solo descubriéndo mi dignidad en la raíz profunda de mi ser, soy capaz de abrir los ojos a la grandeza y la belleza de la humanidad de los otros”.

Fue explicando que en esto se fundamenta la humildad que pide Teresa: andar en verdad y este es el trasfondo del ‘humanismo verdad’ de Pedro Poveda.

Cuanto más santos, más humanos

Un humanismo en el que “no partimos de nuestra condición de seres pecadores que tienen que ganarse la salvación, sino que partimos de la condición de nuestra belleza y grandeza para realizar y vivir la plenitud de eso que ya somos”. Somos “como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal” como inicia Teresa El Castillo Interior.

Indicó que lo que plantea Teresa es la gran revolución humanista. Porque si nos vemos favorecidos, si nos vemos ricos, como dice Teresa, si vemos que nuestra humanidad es una cosa tan bella y tan grande y no solo una fuente de pecado, entonces actuaremos de acuerdo a ello.

“Cuanto más santos –diría Teresa de Jesús– más conversables; es decir, cuanto más santos, más humanos, más con los pies en la tierra. Es un humanismo de vida. Y, por eso “las casas de la Institución, decía Pedro Poveda refiriéndose a las Academias, han de ser escuelas donde se viva esa humanidad”, apuntó Javier Sancho.

“Asumir nuestra belleza y grandeza vivir conforme a nuestra condición de ser imagen y semejanza de Dios, ahí está nuestra hermosura” indicó el carmelita. “Ahí está, en definitiva, el humanismo-verdad en el cual nos adentran Teresa de Jesús y Pedro Poveda.

A. Cantero, Miami.

 

 

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