Seguidores de Jesús con el carisma recibido por San Pedro Poveda, han celebrado el 1 de mayo un encuentro de Pascua en el lugar en donde por primera vez se rindió culto a la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba.

Es ya una tradición para quienes hacen presente a la Institución Teresiana en Holguín, Cuba, reunirse por la Pascua. En esta ocasión el lugar elegido ha sido Barajagua, reconocido en 2012 como monumento nacional.

Para la Institución Teresiana el templo tiene un valor especial dado que en su altar fue colocada una reliquia ósea de San Pedro Poveda por ser, además de fundador y santo, un mártir que dio la vida por la fe.
El encuentro se inició temprano con cita en una zona céntrica de Holguín en donde esperaba el camión en que viajarían los peregrinos durante algo más de una hora. Durante el viaje se recordó cómo había llegado la reliquia de Poveda a Barajagua y se habló de la importancia de la devoción mariana en la Institución, por deseos de Pedro Poveda, y de la tradición del Voto de Covadonga.

Eucaristía
Presidió la Eucaristía el P. Francisco Expósito quien comentó las lecturas de la Misa de San Pedro Poveda y subrayó el mandato de Jesús de ser sal y ser luz, para dar gloria a Dios.
Dijo que el sabor de la sal “es el amor de Dios, que Él nos ha dado y nosotros debemos de dar a los demás”.
“Jesús nos pide ser luz, y nosotros, que vivimos entre apagones sabemos lo importante que es la luz” dijo, haciendo reír a quienes escuchaban.
Ser sal y ser luz, en todo y en la vida cotidiana, recalcó. “Y en el caso de la Institución a través de la educación y la cultura como instrumentos de evangelización”.

Después de la Eucaristía siguió un rato de compartir una ‘merienda’ con lo que cada uno había aportado.
El templo de Barajagua marca el lugar en donde estuvo la imagen de la Virgen, encontrada, en 1612, flotando en la Bahía de Nipe, sobre una tablilla que decía Yo soy la Virgen de la Caridad. Hallada por dos indios y un negro esclavo cuando buscaban provisiones de sal la pusieron en su barca y la llevaron por el río hasta el Hato de Barajagua en donde permaneció unos seis meses hasta ser trasladada al poblado de El Cobre, en Santiago de Cuba, en donde se venera hoy como Patrona del país.
El nombre Barajagua está formado por dos vocablos: ‘bara’ que significa mar y ‘jagua’ que es un árbol de esta zona que produce un fruto comestible, carnoso y ácido que los aborígenes utilizaban para pintarse el cuerpo.
Al final de la Eucaristía el P. Expósito invitó a los presentes a acercarse al altar para besar la reliquia de San Pedro Poveda, mientras se escuchaban palabras del sacerdote mártir convertidas en canción:
Araceli Cantero, Cuba.




