La presentación de Magnifica humanitas, la primera encíclica del Papa León XIV, contó con la intervención de Léocadie Wasbo Lushombo de la R.D. de Congo, teóloga, profesora y miembro de la Institución Teresiana. En el evento, celebrado en el Aula del Sínodo, estuvieron presentes como invitadas Gregoria Ruiz, Directora de la IT y Elisa Byamana Borauzima, también congoleña y miembro de la IT en Italia.

El 15 de mayo de 2026, coincidiendo con el 135º aniversario de la promulgación de la Rerum Novarum, de León XIII, el actual pontífice firmó su primera encíclica Magnifica humanitas. Un documento de carácter social que aborda uno de los grandes retos de la actualidad, la Inteligencia Artificial (IA).
La presentación oficial se realizó el 25 de mayo contando con la intervención del Papa, algo que hasta el momento nunca había sucedido, junto a figuras destacadas de diversos ámbitos. Accede a información de cada intervención y otros recursos para profundizar en la encíclica aquí.
Entre los expertos que acompañaron a León XIV, la profesora Léocadie Lushombo, integrante del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, centró su intervención en las advertencias que el pontífice hace en la encíclica sobre los efectos de la IA en la conciencia y la urgencia de cuidar la verdad, proteger a los trabajadores vulnerables y el de asumir una responsabilidad moral compartida. Además, mencionó cómo puede afectar al Sur global e hizo alusión a los pueblos de África, Asia y de América Latina.
A lo largo de su ponencia destacó cuatro preocupaciones que el Papa refleja en la encíclica, haciendo “un llamado a discernir sobre el desarrollo humano y a profundizar nuestra compresión de la antropología teológica cristiana”.

En primer lugar, se refirió a la necesidad de salvaguardar la capacidad de la mente para alcanzar la verdad. “La encíclica nos recuerda que las máquinas no pueden sustituirla, y que debemos encontrarla en nosotros mismos y en relación con los demás”.
La segunda advertencia que resaltó es la necesidad de reservar la libertad interior. El papa nos recuerda que debemos prestar atención a las plataformas digitales y cómo estas se diseñan para acaparar el tiempo y la mirada de los usuarios explotando sus fragilidades y libertad interior. El documento nos dice que “si delegamos nuestros juicios en las máquinas dejaremos de buscar el todo y nos limitaremos a conocer aspectos parciales”.
La verdad es relacional
El tercer aviso se centra en matizar que la verdad es relacional. Los datos y los hechos están sujetos a verificación, cotejo de fuentes y responsabilidad argumentativa. El conocimiento es relacional y comunitario. En este contexto, las experiencias y lo vivido por cada uno se tornan fundamentales. Igualmente, recordó a lo pobres que son los que nos dicen qué es el mundo y cuál debe ser el servicio de la Iglesia en este. “Ellos despiertan nuestra conciencia, son una encarnación, como todos nosotros, de una humanidad magnífica”.
Insistió en que nuestros marcos auténticos emergen de las relaciones vividas interculturales e intercontextuales, algo difícil de lograr por la IA. Igualmente resaltó que “aprendemos mejor cuando somos alentados a confiar en nuestras capacidades”. Y a continuación hizo un recorrido por las culturas comunitarias de África, Asia y América Latina, en las que a través de distintos ritos y costumbres se crea una conexión emocional, se realiza un apoyo mutuo entre las comunidades o se comparten las cargas pesadas.
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“Los seres humanos están en una relación simbiótica afirmando el yo como un mundo más allá de un enfoque material centrado en la eficiencia y la acumulación. Por eso Magnifica humanitas hace un llamamiento al Sur global para que no se pierdan estos valores a consecuencia de la IA, que puede provocar que el aprendizaje sea un proceso aislado y transaccional en lugar de comunitario e ideológico. La IA puede ser muy colonial porque tiene un efecto en la creatividad, en el imaginario común, apaga el deseo de hacer preguntas”.
Por último, mencionó la protección de los trabajadores. La IA está aumentado las diferencias de los trabajadores en los países subdesarrollados. “Hay que mirar más allá del PIB y hay que desarmar la tecnología, lo que no significa renunciar a ella, sino usarla como un medio y no como un fin, porque de lo contrario amplía la brecha entre ricos y pobres y sigue los patrones de la globalización económica”. Matizó además que el sufrimiento de los trabajadores en estas cadenas de producción no se percibe, y no hay que olvidar que proteger la dignidad de los trabajadores es clave.
El cardenal Pietro Parolin, moderó la presentación que contó con intervenciones de los cardenales Víctor Manuel Fernández y Michael Czerny, el cofundador de Anthropic, Christopher Olah, y Anna Rowlands, teóloga de la Universidad de Durham (Inglaterra) además de Léocadie Lushombo.
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