La Asociación Cultural Amistad y Ciencia (ACAC) es un proyecto social de la Institución Teresiana en Bolivia, integrada por tres espacios: Radio CEPJA, Yachay Tinkuy y Educación permanente. Cada uno de ellos, tiene un objetivo común: la transformación socioeducativa, y es lo que trabajan desde sus distintos ámbitos. ¿Cómo han conseguido mantener su actividad? ¿Qué necesidades tienen en la actualidad?
La ACAC tiene su sede en Jaihuayco, un barrio de Cochabamba, en un edificio de tres plantas que alberga cada uno de estos espacios. Elizabeth Saucedo, miembro de la IT, se encarga de su coordinación desde hace unos 15 años, y asegura estar muy contenta de ser parte de este proyecto social de la IT porque “es un trabajo con sentido que responde a la realidad boliviana” y asegura estar encantada con los equipos que lo hacen posible.

Añade, además, que se ha conseguido mucho porque, aunque la educación siempre ha sido la prioridad, se ha logrado ir más allá: “Los propios gobiernos de las provincias reconocen nuestra labor y en las asambleas solicitan la ayuda de miembros de Yachay Tinkuy para elaborar los planes estratégicos (Plan Operativo Anual, POA)”.
El camino recorrido para llegar hasta aquí no ha sido fácil. Sin embargo, Elizabeth Saucedo tiene una de las claves: es un trabajo que requiere mucho empeño. Y esto es lo que ha definido a cada uno de los proyectos que engloba la ACAC. “Hemos logrado abrir muchos horizontes, con los docentes, pero también con radio CEPJA, que en la actualidad es una de las radios católicas de Bolivia más reconocidas”.
Radio CEPJA
Sandy Guillén, es quien mejor puede contar los logros de la emisora ya que es su coordinadora. Radio CEPJA (cuyas siglas se corresponden con ‘Centro Educación Permanente Jaihuayco’), da voz a los barrios populares y a la población de las zonas periurbanas compuesta por emigrantes que provienen de comunidades indígenas, tanto de Cochabamba como de otros departamentos del país: Potosí, La Paz, Oruro…
“Con la radio acompañamos a cada una de estas poblaciones -sigue Sandy Guillén-, haciendo promoción humana, trabajando desde la participación ciudadana, la información útil y la educación. Damos visibilidad a nuestros barrios mostrando la diversidad cultural y lingüística que tienen, ya que muchas personas son quechuahablantes. Trabajamos con mujeres, con niños/as, vecinos/as, organizaciones de jóvenes, y también establecemos alianzas con otras instituciones para tener una mayor incidencia y aumentar la difusión”. En definitiva, se da voz a aquellas realidades que no se recogen en los medios de comunicación convencionales.

Sus oyentes así lo confirman. Julieta, que habita en el distrito 9 de Cochabamba, dice que es una radio que educa y que ayuda a las familias y a los jóvenes especialmente a ir por buen camino: “Con la radio he aprendido mis derechos y a comunicarme mejor con el barrio y mi familia”. Algo con lo que coincide la joven Beatriz: “Da voz a todas las comunidades sin distinción y escucha a todos y todas.
Es una radio particular, porque no se encierra en la estructura física de la emisora y además le pone rostro a cada uno de sus participantes. Disponen de una programación y espacios que se graban desde las cabinas, pero luego tienen otros programas que se hacen en los barrios, en los colegios o desde los mercados, en los que predomina la interculturalidad. Elaboran revistas informativas que promueven el periodismo ciudadano y social, que se hacen con los vecinos y las vecinas.
Desde la cabina de la emisora, la juventud expresa también sus sentimientos, ideas e iniciativas, tratando temas variados como la promoción de la democracia, los derechos humanos, el enfoque de género… Y todo esto se combina con programas de orientación familiar en los que colabora una organización de jóvenes profesionales en psicología. “Además, hay una programación vinculada a los enfoques de evangelización, ya que caminamos de la mano de la Iglesia promocionando las ceremonias de los domingos y otros eventos religiosos de los barrios”.
Radio CEPJA también se dedica a la formación: “Vamos a los colegios del sur de Cochabamba e impartimos talleres de comunicación para fortalecer el liderazgo con grupos de jóvenes, niños/as, mujeres, vecinos/as… Somos una escuela que se abre a los ciudadanos”.

En su conjunto esto es lo que llaman la “metodología del eduentretenimiento”, que combina estrategias educativas y elementos de entretenimiento para abordar asuntos relevantes de manera comprensible, cercana y atractiva para diferentes públicos.
Para Sandy Guillén estar en Radio CEPJA “es un reto diario, que implica seguir reformando, aprendiendo, trabajando como ser humano, alentando a la gente con la que trabajas todos los días. Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos”.
Yachay Tinkuy
Yachay Tinkuy es otro de los proyectos de Asociación Cultural Amistad y Ciencia. Su nombre está en quechua y significa “Encuentro con el saber”. Violeta Costas, su coordinadora, cuenta que desarrollan proyectos de educación en áreas rurales y periurbanas donde están en contacto con las comunidades socioeducativas. Son las llamadas áreas dispersas, es decir, zonas rurales de los municipios de Anzaldo, Santivañez y Colomi.
“A estas comunidades se las identifica como Quechuas, el idioma predominante. La mayoría de estas zonas son de alta migración, quedan pocas personas y la mayoría se dedican a la agricultura o la ganadería. Carecen de recursos propios y dependen de los fondos del Estado. Tienen muchas carencias no solo a nivel educativo, sino de salud, de servicios básicos”, aclara Violeta Costas.

Desde Yachay Tinkuy se trabaja con proyectos socioeducativos, gobiernos estudiantiles y grupos de mujeres de la comunidad. Dayaneira Chambi, vicepresidenta del Gobierno Estudiantil de la Comunidad Educativa San José de Calasanz y miembro de Mujeres Adolescentes Quechua (MAQ), asegura que gracias a esta iniciativa ha perdido el miedo a hablar y ahora se expresa mejor en público. Mientras que Ruth Castro, del Círculo de Diálogo de Mujeres, asegura que este espacio se ha convertido en un lugar para ellas donde han aprendido a tener más confianza y a escuchar más.
También colaboran con docentes con quienes se aborda el aspecto pedagógico curricular aparte de integrar otras temáticas con un enfoque determinado, y con las autoridades educativas tanto de los distritos como de los municipios. “Todo ello sin perder de vista nuestros rumbos establecidos desde la intracultarilidad, la intercultaralidad, la decolonialidad y la despatriarquización”, matiza Violeta Costas.
La coordinadora de esta área de la ACAC, comenta que uno de los trabajos centrales de su equipo es el acompañamiento a la labor de aula de cada docente. “Nos dimos cuenta de que un taller o un espacio formativo que luego no tenía seguimiento, muchas veces terminaba en nada. Sin embargo, con las visitas constantes a las unidades educativas en esta modalidad de acompañamiento, se logran buenos resultados de transformación educativa”.
Juan Carlos Delgado, profesor de la comunidad Moyini de la Unidad Educativa René Barrientos Ortuño afirma que los cursos para docentes impartidos por Yachay Tinkuy, le han permitido despertar el desarrollo cognitivo de su alumnado, tanto en la comprensión lectora como en la lógico matemática. Mientras que Edson Ambrosio Huarachi, director de la Unidad Educativa Andrés Moreno Siles, indica que la apartación de Yachay Tinkuy constituye un apoyo socioemocional muy importante porque muchos estudiantes se hallan en situación de vulnerabilidad, tienen escasos recursos y en ocasiones son huérfanos/as.
Educación permanente
El tercer espacio que engloba la ACAC es la educación permanente. Su coordinadora desde el año 2019 es Hilaria Rodríguez, miembro de la Institución Teresiana. Aunque ella ha ejercido como docente en la educación regulada del país, confiesa que dedicarse a este otro ámbito de la educación boliviana le gusta mucho, ya que “desde muy joven le llamó la atención la educación popular”.

Pero, ¿qué es exactamente la educación permanente? La educación en Bolivia se rige por la Ley 070 de Educación Avelino Siñazi-Lizardo Pérez, de 20 de diciembre de 2010, que divide al sistema educativo en tres subsistemas: educación regular, educación alternativa y especial y formación universitaria. Dentro de la educación alternativa y especial se encuentra la educación permanente. Esta se divide, a su vez, en distintas subáreas de formación y se dirige a toda la población.
“Es una educación desde la vida para la vida que pretende ofrecer a los ciudadanos/as condiciones de vida más dignas. Se dirige a comunidades campesinas, organizaciones sociales, movimientos sociales, sindicatos, barrios, familias y centros. Se trabaja fuera de los colegios y el objetivo es la transformación de las personas y de su entorno. Hasta hace pocos años no se entendía mucho porque no sigue una estructura fija y se imparte de acuerdo a las necesidades de quienes la solicitan”, comenta la coordinadora.
Por otro lado, hace dos o tres años se inició un servicio para certificar a las personas que ejercen un oficio, que poseen una amplia práctica, pero no tienen título. Muchas de estas personas se dedican a la panadería, el arreglo de calzado, la construcción, etc., y han aprendido a través de la transmisión de conocimientos de generación en generación y, por lo tanto, carecen de ese reconocimiento oficial. “Este servicio consiste en talleres de capacitación a través de los cuales se otorga un certificado avalado por el Ministerio de Educación, que tiene un valor curricular muy aceptable”.
A pesar de que existen algunas dificultades para ejecutar estas certificaciones Hilaria Rodríguez, asevera que este trabajo “es muy hermoso”. Destaca que en los talleres que se realizan, “los facilitadores acuden al área rural correspondiente y capacitan a las personas para que elaboren sus propios productos e incluso fomentan el emprendimiento, enseñándoles por ejemplo dónde pueden venderlos”.
Desafíos
El principal desafío que tiene principalmente la ACAC es la financiación. En el caso de la educación permanente los salarios de los docentes los proporciona el Estado, sin embargo, no ocurre lo mismo con los de los equipos de Yachay Tinkuy y Radio CEPJA.
Este año no han conseguido la aprobación de ningún proyecto y han podido subsistir gracias al apoyo de InteRed, ONGD de la Institución Teresiana. “Estamos esperando que salga adelante de un proyecto de cuatro años presentado a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), lo que nos daría un respiro”, dice Elizabeth Saucedo.

Aunque en el caso de la radio existen diversas fuentes de financiación como la publicidad, la comercialización de espacios, las cuñas y la producción de otros contenidos, la sostenibilidad económica sigue siendo uno de sus principales desafíos. La crisis económica de Bolivia ha afectado a la demanda de estos servicios, y de forma genérica la formulación y aprobación de nuevas iniciativas de cooperación requiere esfuerzos crecientes y no siempre garantiza la continuidad de las actividades.
Por todo ello, siempre se está buscando la diversificación de fuentes de ingresos y nuevas alianzas que contribuyan a la sostenibilidad de estas iniciativas.
Si quieres formar parte de estos proyectos y contribuir a crear una educación que transforma puedes informarte aquí.
Teresa Rey. Info IT.





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