La ONGD InteRed ha organizado un webinar para dar a conocer la realidad desconocida de Haití, uno de los países donde desarrolla varios proyectos principalmente en la frontera con la República Dominicana, donde trabaja desde hace años con organizaciones locales, entre otras, de la Institución Teresiana.
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La visión de los expertos
Este encuentro online, celebrado el 12 de diciembre y titulado Crisis y resiliencia: Haití y la población haitiana en la República Dominicana, se enmarca dentro de la serie de webinars institucionales que InteRed celebra de forma periódica. La intención de los mismos es dar a conocer de la mano de expertos la situación de los lugares donde desarrolla sus actividades.
Así lo expuso al inicio, Ana Arancibia, directora de InteRed: “Estas reuniones se han convertido en un espacio donde se expone con rigor la situación real que se vive en otras regiones del mundo. Como ONG, el hecho de hablar con expertos nos ayuda mucho, ya que es una manera de compartir a la vez que apostamos por la reflexión y el análisis”.
A continuación, Andrés Díaz, técnico del Área de Programas de InteRed, indicó que la organización actúa en Haití más allá de la frontera con la República Dominicana. Sin embargo, reconoció que resulta muy complicado por la situación del país. “A partir del terremoto de 2021 realizamos más acciones de emergencia”, añadió.
Al mismo tiempo, aseguró que la realidad de Haití apenas se difunde en los medios de comunicación tanto europeos como del mismo continente americano. “La información que se muestra refuerza la mirada colonial, tal y como ocurre con los países africanos. Por ello, es importante conocer de primera mano cómo se vive en el país”.
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Mirada realista
Esa mirada realista la ofreció la periodista Colette Lespinasse, corresponsal de la Coordinación Europea-Haití (CoEH), plataforma de ONGs de Europa que se dedica a la incidencia sobre la realidad haitiana hacia la UE. Sus primeras palabras ya resumieron claramente el momento en el que se halla el país: “La situación de Haití es muy dura”.
La periodista expuso de forma sucinta la historia de la isla. Después de tres siglos de esclavitud, la población de Haití fue la primera de América Latina y el Caribe que consiguió liberarse de la opresión colonial y alcanzar la independencia de Francia en el año 1804. No obstante, este logro tuvo consecuencias negativas para su economía ya que Francia le exigió el pago de una cantidad en concepto de indemnización que en la época equivalía a unos 30 millones de dólares.
Para asumirla, el recién creado país solicitó créditos a bancos franceses, por lo que se generó una “doble deuda”, que lastró a Haití durante un siglo. “Así es como se entra en un círculo infernal de endeudamiento que todavía a día de hoy estamos pagando. Es lo que algunos historiadores han definido como “el colonialismo de la deuda” y sus cicatrices aún perduran, ya que ha obstaculizado el desarrollo del país”, asegura Colette.
Esta circunstancia se ha prolongado a lo largo de los 220 años de independencia, un periodo en el que se ha producido la injerencia extranjera (ocupación militar de Estados Unidos, entre otros) y el saqueo de recursos, que han permanecido como dos constantes inalterables en la historia del país.
“A pesar de que el pueblo haitiano ha luchado mucho y protagonizado muchas revueltas, tenemos un Gobierno en contra de su pueblo. Está formado por una élite que no tiene interés en la Nación y que está a favor de los ladrones capitalistas”, continuó la experta.
Grupos armados y movimientos migratorios
Colette Lespinasse, aludió también a la existencia de grupos armados que han agravado la crisis del país y que agudizan la pobreza y los problemas económicos. “Están formados por niños y adolescentes, que han sido abandonados y que no van a la escuela. Actualmente controlan más del 85% de la capital, secuestran, violan, asesinan… con total impunidad”.
Todo esto ha tenido infinidad de consecuencias: 800.000 personas desplazadas; cerca de seis millones de personas en situación de inseguridad alimentaria; el cierre de 1000 escuelas; más de 200.000 alumnos/as sin escolarizar; violencias recurrentes contra niños/as y mujeres.
Las zonas rurales o las provincias sirven de refugio, pero apenas hay recursos porque las rutas de acceso están bloqueadas. Esto ha propiciado que mucha gente salga del país, aunque al mismo tiempo se producen gran cantidad de deportaciones. Según los últimos datos, desde octubre de 2024, cada semana se deportan 10.000 personas de la República Dominicana, matiza la ponente.
A todo esto, se le une la gran cantidad de apátridas que hay entre los descendientes de haitianos en la República Dominicana, a los que no se les concede la nacionalidad dominicana. De hecho, aquí radica el origen del Movimiento de Mujeres Dominico-haitianas (MUDHA), cuyo fin es promover la calidad de vida de la población que vive en las zonas tradicionalmente ocupadas por los migrantes haitianos, que se conocen como “bateyes”, y que están en condiciones precarias.
Actualmente, la población migrante haitiana en República Dominicana enfrenta una grave vulneración de sus derechos de ciudadanía en un contexto de fuerte discriminación racial y xenofobia. En concreto, sobre este tema, se había previsto que hablara en el webinar Edwin Paraison, fundador y director ejecutivo de la Fundación Zile, entidad especializada en las relaciones dominico haitianas, pero finalmente no pudo por problemas de salud. En sustitución, Colette hizo una breve exposición sobre esta cuestión.
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Mujeres y niños
En el turno de preguntas, Colette respondió cuestiones relativas a la migración además de a cómo están viviendo en este entorno niños/as y mujeres. Respecto a los primeros recalcó que la situación es muy grave, ya que muchos no pueden jugar o ir a la escuela, y a muchas niñas las convierten en esclavas sexuales.
En cuanto a las mujeres, afirma que constituyen el eje de las familias, pues cerca del 40% son monoparentales, es decir, formadas por madres y sus hijos. “Ellas son las que se preocupan de buscar la comida, la educación… La mayoría han tenido que huir con sus bebés en brazos. Tienen que usar mucho la imaginación para sobrevivir. Para mí, las mujeres haitianas en este contexto son las heroínas”.
Gracias a la exposición de la periodista y el diálogo que se generó después, quedó constatado que Haití enfrenta una grave crisis política, económica y social. La violencia, la inseguridad alimentaria y la falta de servicios básicos afectan a la mayor parte de la población. Actualmente ocupa el puesto 158 en el Índice de Desarrollo Humano del PNUD, de modo que es el único país de toda América Latina y el Caribe que se ubica dentro del rango de países con desarrollo humano bajo.
A modo de conclusión, destacó que las organizaciones no gubernamentales funcionan mejor fuera de la capital, Puerto Príncipe, donde la población no puede reunirse o manifestarse. “Organizaciones como InteRed pueden jugar un papel muy importante, sobre todo, en la educación debido a que existen muchas necesidades y se puede ayudar a los jóvenes con formación profesional, apoyo emocional… Tenemos esperanza y creemos que 2025 sea mejor”.
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